Otras habilidades a desarrollar: contravigilancia, manejo evasivo

En Memoria de Javier Valdez

Los asesinatos recientes de periodistas, incluido el de Javier Valdez, que este 15 de junio de 2017 cumple un mes de haber perdido la vida en un ataque cometido en las calles de Culiacán, Sinaloa, demuestran que los periodistas en riesgo alto o extremo deben ahora cultivar nuevas habilidades de prevención que los capaciten en contravigilancia, uso de chalecos antibalas y manejo evasivo y defensivo de vehículos.

Lo decía una editora de Chihuahua pocos días después de la muerte de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada, asesinada el de 23 de marzo pasado:

“Antes de salir de casa, siempre me fijo en los autos que están estacionados alrededor y cuando salgo me la paso volteando para todos lados”, dijo la compañera en un taller de seguridad para periodistas organizado días después del atentado contra la corresponsal.

Desde que empezó el gobierno de Enrique Peña Nieto han sido asesinados 41 periodistas, entre reporteros, comunicadores indígenas y reporteros ciudadanos. En la mayor parte de los casos, a esos periodistas los han asesinado en sus casas o en sus automóviles. Once de ellos fueron atacados en sus automóviles, catorce del total lo fueron en sus casas, del resto se sabe poco pues fueron primero secuestrados antes de haber sido asesinados.

Miroslava fue acribillada a bordo de su auto. El crimen reprodujo un patrón que se repite una y otra vez en México: el asesino actúa coordinado con otros que le dan apoyo logístico, la víctima sale de o llega a su casa, el atentado se comete con la víctima a bordo de su automóvil, los disparos son precisos, sin desperdicio de balas.

Justo unos meses atrás, el 10 diciembre de 2016, Adrián Rodríguez Samaniego, reportero de la estación Radio Cadena Antena 102.5 FM , había sido asesinado en condiciones similares en la ciudad de Chihuahua. Él salía de su casa, abordaba su auto, cuando un grupo de agresores se acercaron y le dispararon.

Max Rodríguez, experimentado reportero del Colectivo Pericú en Baja California Sur, fue asesinado a bordo de su auto el 14 de abril en el estacionamiento de un centro comercial de La Paz.

En estas circunstancias, ya ninguna precaución puede considerarse paranoica o exagerada. El modo operandi de los homicidas de periodistas en México parece estar sujeto a la misma rutina: antes de cometer el atentado, los agresores ejercen vigilancia individualizada, ponen espías afuera de las casas de los periodistas, los siguen en vehículos, les interceptan las llamadas y las comunicaciones digitales con colegas, fuentes y parientes.

Estos son algunos consejos de especialistas en seguridad física:

Según las Misiones Regionales de Seguridad, los momentos más peligrosos durante los movimientos de vehículos son:

  • La rutina del viaje (pasar a la misma hora por el mismo lugar).
  • Los primeros minutos de viaje (después del arranque y desplazamiento del vehículo).
  • La llegada al punto de destino y el momento de detenerse.
  • Las detenciones forzadas con el motor encendido y el conductor adentro del automóvil.

Estos son los consejos combinados de las Misiones Regionales de Seguridad y de la organización estadounidense Clandestine Reporting Working Group:

  • Variar las rutas y horarios de desplazamiento de la oficina a casa y viceversa.
  • No viajar solo.
  • Las ventanas del auto siempre deben estar cerradas.
  • Hay que manejar con el radio apagado, sin música y estar cien por ciento alertas.
  • Manejar siempre con el cinturón de seguridad.
  • Mantenerse a una distancia de dos o tres autos de los vehículos que circulan atrás o adelante.
  • Fijarse en los autos que llevan pasajeros en el asiento trasero, sobre todo los que llevan tres pasajeros.
  • Fijarse en personas que viajan en motocicletas, principalmente quien llevan a una persona atrás.
  • En condiciones de riesgo extremo hay que invertir en chaleco antibalas de nivel II o IIIA, resistentes a balas Magnum calibre 44 o pistolas y submetralletas 9mm.
  • Antes de entrar en la cochera del domicilio, fijarse en individuos sospechosos, a pie o en vehículos frente al domicilio.
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