Peligros para periodistas en Guerrero

Por: Javier Garza

Las policías locales de Guerrero, ahora puestas bajo la lupa tras la desaparición de 43 normalistas en Iguala, son el, principal agresor de periodistas en el Estado, se acuerdo con el mapa Periodistas en Riesgo.
En el último año y medio se han documentado 10 agresiones contra periodistas en el estado. En 8 de ellas hay responsables plenamente identificados y en su mayoría son policías locales. En Guerrero autoridades estatales o municipales han golpeado reporteros, intimidado coberturas e incluso demandado legalmente por la publicación de irregularidades.
Los datos que arroja el mapa describen un esfuerzo intenso por impedir la cobertura de una realidad que incomoda al poder estatal. Para los periodistas que en las últimas semanas han cubierto la desaparición y búsqueda de los normalistas de Ayotzinapa, es importante tomar en cuenta quiénes son los principales agresores de la prensa en el estado.
Los ataques se han dado principalmente en Chilpancingo y Acapulco. En la capital, cinco reporteros han sido golpeados cuando cubrían manifestaciones. Otros han sido desalojados con violencia tanto de las instalaciones de la policía municipal como de edificios de juzgados mientras realizaban coberturas.
En Acapulco hay casos de periodistas intimidados por policías municipales (https://www.periodistasenriesgo.com/reports/reports/view/108) y por parte de la Policía Federal https://www.periodistasenriesgo.com/reports/reports/view/116), que también involucró el robo de equipo como teléfonos y cámaras de video.
En el municipio de Tlapa hubo un caso en marzo de 2014 en el que un reportero fue detenido por policías municipales sólo porque les tomó unas fotografías y cuando sus compañeros intentaron ayudarlo, cinco de ellos resultaron golpeados. (https://www.periodistasenriesgo.com/reports/reports/view/15)
Cinco de las 10 agresiones involucran a policías locales, ya sea municipales o estatales, lo que las convierte en el principal agresor de periodistas en el Estado.
El gobierno estatal también ha intentado encubrir irregularidades mediante el hostigamiento legal contra tres reporteras en marzo de 2014, cuando la Auditoría Superior del Estado las denunció ante la Procuraduría Estatal para obligarlas a revelar las fuentes que les habían proporcionado documentos sobre irregularidades en las cuentas públicas. (https://www.periodistasenriesgo.com/reports/reports/view/11)
La denuncia penal fue seguida de una exigencia por parte del Congreso del Estado para que las reporteras revelaran de dónde sacaron la información. Es una forma de intimidación más sutil pero no menos importante que las agresiones físicas.
También está el caso de un periodista asesinado en Puebla, a donde tuvo que mudarse huyendo de amenazas en Guerrero, donde conducía un programa de televisión. El crimen hasta ahora no ha sido esclarecido y las hipótesis apuntan al crimen organizado cuya colusión con autoridades guerrerenses hoy está en evidencia. (https://www.periodistasenriesgo.com/reports/reports/view/121)
Incluso después del escándalo por la desaparición de los normalistas, hubo quienes buscaron inhibir la cobertura. Tres reporteros que se dirigían al basurero de Cocula a verificar reportes sobre la aparición de cuerpos fueron amenazados por policías federales que estaban en la carretera y les impidieron el paso. Los policías apuntaron sus armas contra los reporteros, que lograron grabar la amenaza. (https://www.periodistasenriesgo.com/reports/reports/view/141)
En Guerrero vemos que sistemáticamente hay un intento por parte de autoridades para impedir la labor periodística en el Estado. Podemos incluso argumentar que una de las razones por las que la descomposición que se vive en la entidad no había sido reportada a profundidad debido al acoso que sufren los periodistas locales, que muchas veces deben censurar sus coberturas debido al clima de amenazas que prevalece.
Las advertencias han estado ahí desde hace tiempo. En marzo de 2013 el periodista Emilio Lugo, director del portal AgoraGuerrero tuvo que salir del Estado luego de recibir amenazas por la cobertura de hechos violentos y pidió el apoyo del Mecanismo de Protección de Periodistas, aunque hasta ahora no se le han dado garantías para que retome su labor y regrese al Estado. (https://www.periodistasenriesgo.com/reports/reports/view/92)
Y estos son los casos que conocemos y hemos podido documentar, aunque es seguro que existen otros que no han sido denunciados pues el mismo temor que inhibe la labor periodística también impide que se denuncien las amenazas. En este clima de intimidación, la certeza es que la siguiente agresión siempre está a la vuelta de la esquina.

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